Un policía municipal denuncia a su jefe por acoso laboral
el escrito ha sido remitido a los grupos municipales y a la alcaldesa de pamplona
El sargento, que fue expedientado por ir a declarar a un juicio, ha estado seis meses de baja con un tratamiento
Santamaría, de paisano, en una intervención policial.Foto: javier bergasa
pamplona. El jefe de la Policía Municipal de Pamplona, Simón Santamaría, ha sido acusado por un agente del Cuerpo de acosarle laboralmente, como consecuencia de lo cual el policía denunciante ha sufrido una presunta alteración psicológica que le obligó a seguir un tratamiento psiquiátrico y farmacológico tras permanecer de baja médica seis meses por este supuesto caso de mobbing en el puesto de trabajo.
Según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, el escrito de denuncia fue presentado oficialmente en el registro del Ayuntamiento de Pamplona el lunes 14 de diciembre y está dirigido a la alcaldesa, Yolanda Barcina. En días posteriores la denuncia también fue remitida a los portavoces de los grupos municipales del PSN, Aralar, CDN, IU y EA, así como al presidente de la Comisión de Personal.
El denunciante remonta los hechos por el supuesto acoso al pasado mes de febrero, aunque considera que la animadversión de Santamaría hacia su persona era más antigua, desde el año 2000, cuando solicitó su traslado a la brigada de estupefacientes, que por esas fechas no tenía sargentos adscritos. A pesar de que era el único suboficial disponible y de contar con experiencia en la brigada y tener el curso de estupefacientes, su propuesta fue rechazada, aunque el citado grupo siguió funcionando sin sargento durante el año 2001.
episodios El denunciante considera que desde entonces "han sido innumerables los desplantes que ha sufrido". El más relevante a su juicio se produjo en 2002, cuando el oficial de la sección de Policía de Barrios, a la que seguía adscrito tras su frustrado paso a la de brigada de estupefacientes, quiso proponer a todos sus integrantes para que fueran reconocidos en la jornada de celebración del patrón de la Policía Municipal. Tras una entrevista del oficial con Santamaría, el jefe "pidió" al oficial que sólo propusiera el nombre del otro sargento para la medalla al mérito policial, como finalmente pasó.
Pese a ello, el denunciante considera que la situación se volvió más difícil desde febrero de 2004, "ya que lo que antes eran situaciones de continuo menosprecio, pasaron a ser de acoso continuo". A primeros de año, el sargento fue citado a declarar como testigo en un juicio de lo contencioso-administrativo por unos hechos en los que aparecían implicados varios agentes por una supuesta falta de asistencia al puesto de trabajo. "Acudí por mi condición de policía y de ciudadano que quiere colaborar con la justicia. Luego el jefe me dijo que me iba a expedientar por lo que fuera".
Según consta en el escrito, Santamaría ha intentado sancionar a ese sargento en varias ocasiones, "en una de ellas, estando de fiesta, me vio y delante de varios testigos me dijo que me quitaba el día de fiesta por necesidades del servicio", que al parecer consistían en que debía hacerle en ese momento un informe sobre lo que había hecho el día que fue a declarar en el juicio.
Finalmente sí se le abrió expediente disciplinario -por la supuesta falta al servicio para ir a declarar como testigo- por lo que fue sancionado a cuatro días de suspensión de empleo y sueldo. En octubre, tras seis meses de ausencia, volvió al trabajo, "aunque antes hablé con el concejal delegado de Protección Ciudadana, Eradio Ezpeleta, para explicarle la situación creada y las consecuencias sanitarias del acoso", llegando incluso a mostrar al delegado de UPN las cajas de medicamentos recetadas por el médico.
Al tercer día de su vuelta al trabajo, continua el relato del sargento, el denunciante se encontraba hablando con una funcionaria del Área de Protección Ciudadana cuando pasó a su lado Simón Santamaría: "Unos minutos después, el jefe se me acercó y me preguntó sobre lo que estábamos hablando. Le dije que eran cuestiones personales. Tras comprobar que mi versión coincidía con la de mi compañera, a la que el jefe también interrogó, me dijo que allí se va a trabajar, no a estar de cháchara". Ese mismo día se le encomendó montar un servicio en la zona centro. Cuando volvió a su oficina el oficial de servicio le comunicó el malestar del jefe, quien al parecer le había ordenado que le mandara a la "calle para que no anduviera por las dependencias policiales". >
